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Enero 2008 PDF Imprimir E-mail
Siempre es la misma rutina, cada mañana, como un ritual que nos prepara para lo que ha de venir...
Nos reunimos siempre en el mismo chayshop en el mercado de dasaswamedh, el ghat principal. Allí nos saludamos juntando las manos, y encendemos los cigarrillos, mientras el chai se va enfriando. Es primera hora y todavía no ha comenzado el terrible calor que hará en un par de horas. El puesto de bebidas está a pocos metros de las escalinatas que descienden hasta el sagrado ganges...muchos peregrinos ya deambulan por allí, porque en la india, todavía los tiempos los marca el sol y la noche.
 
namaskar
 
A las nueve nos decidimos, apuramos los vasos y nos dirigimos hacia el ghat, el mismo sitio de siempre, unas escalinatas secundarias, sombreadas por la estructura de un depósito de agua. Allí nos esperan nuestros pacientes, algunos han dormido en los mismos escalones...algunos llevan viviendo allí desde hace años... Son vagabundos, shadus que buscan la iluminacion a la vera del rio santo...niños de los que pululan por los ghats, tratando de sacarle algo a algún turista piadoso... también están los pordioseros que piden limosna en los accesos al ghat, mostrando las amputaciones, las llagas, las marcas terribles de la lepra. Cada uno de ellos ocupa un espacio mínimo, en las escalinatas al ghat...es una fila continua de sufrimiento, una exposición tenebrosa del dolor humano, pero todos saludan juntando las manos e inclinando las cabezas.., y nosotros, en nuestro camino a nuestro lugar habitual, vamos bajando los escalones y respondiendo a sus saludos, a derecha e izquierda.....algunos son pacientes veteranos...los bendajes que muestran son nuestros bendajes...nos conocemos: namasté doctor sahab, namasté matha yi...sus voces nos acompañan en todo el trayecto...
 
No es muy duro el trabajo en los ghats...los shadus son gente bastante feliz, a pesar de sus miserias, sus llagas, sus infecciones.Son gente dura de pelar y nos reciben con saludos de respeto y risas para con algún voluntario nuevo. Luego, con naturalidad, ellos mismos ponen orden en la escalinata que sirve de ambulatorio, limpian los escalones, espantan a las cabras y empiezan a mostrarnos sus heridas abiertas. Salvo algun caso terrible, enormes heridas agusanadas, bebés con evidentes carencias alimentarias... el trabajo es casi divertido...los shadus no dejan de hablarte en sus dialectos ininteligibles, rien, gimen por el escozor del agua oxigenada...a veces hay conatos de pelea por ver quien va el siguiente, bromean entre sí, o encienden sus shilums para festejar el nuevo amanecer, y que alguien les ha limpiado la herida, o el muñón... rien y cantan mantras y te miran fijamente con sus ojos brillantes,gigantescos, de alguien que no ha probado la carne en su vida, mientras tu acabas de atarle la venda o tratas de limpiar una llaga de dificil acceso... ese es el trabajo de accion benares en los ghats...
 
Cesar López Cesar López se encuentra estos días visitando en la India y Nepal los dos proyectos financiados por Namaskar (Action Benares y TDHF)
 
namaskar
Bernard Yves Sabot y Ana Ibañez realizando una visita a un enfermo