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La Casa de las Viudas - Aasali PDF Imprimir E-mail
Aasali 
 

Aasali Tamang - Cinco más uno


Este mes hemos visitado a Aasali Tamang. Una mujer que tiene 40 años y que vino a vivir al barrio recientemente por los motivos que ahora os relataremos. Su historia era la historia de una familia bien situada, es decir, sin grandes necesidades económicas, porque tanto ella como su esposo trabajaban duro para sacar adelante a sus cuatro hijas y a un niño que adoptaron para poder tener un varón.
 
Nací en Kavre Shympat, nos dice Aasali. En mi familia éramos ocho personas, Padre,  Madre y seis hermanos. Tres eran niños y tres éramos niñas. En Kavre teníamos tierras de propiedad, no eran muchas, pero suficientes para cultivar maíz y vegetales, y como en esta zona había agua abundante no teníamos problemas para nuestros cultivos, y además podíamos vender los excedentes de las cosechas en el mercado local y ganar dinero para comprar arroz, ropa o lo que necesitásemos en la casa. 
 
 
Aasali 
 
Hace cuarenta años, en Nepal, las niñas no íbamos a escuela, nos quedábamos en casa para ayudar en los trabajos del campo y del hogar hasta que llegase el día de casarnos. En nuestra tradición Tamang, la mujer tenía que aprender a obedecer a sus padres para luego poder obedecer a su esposo, aunque ahora y en la capital, estas cosas están cambiando. Mi padre me casó a los 13 años, poco después de cuando yo empecé a ser mujer, es decir, cuando ya podía tener hijos. Mis padres eran muy conservadores y en mi casa se guardaban mucho las tradiciones y las fiestas, y en nuestra tradición cuando una niña ya podía empezar a tener hijos era la señal para buscarle un esposo. En nuestra tradición es muy importante que los padres hayan casado a sus hijos antes de morir, porque así su alma podrá descansar en paz y podrán entrar en el cielo. Mi esposo se llamaba Bhakta Bahadur Tamang. No casamos cuando él tenía 20 años y su familia también era muy tradicional y amigos de mis padres.
 
Aasli 
 
Cuando me casé me trasladé a vivir a casa de mi esposo, donde vivían sus padres y sus hermanos con sus esposas y sus hijos. También tenían tierras, y también podíamos vender los sobrantes para comparar otras cosas que no producíamos. Yo conocía muy bien le trabajo del campo, porque ya de pequeña trabajaba en el campo con las verduras y con el maíz. A mi esposo le ofrecieron un buen trabajo en Kathmandu. Era en la construcción y como que era un buen trabajador ganaba bastante dinero. De vez en cuando venía a vernos al pueblo, nos traía cosas de la ciudad y en una de estas visitas yo quedé embaraza. Entonces vine con él a vivir a Kathmandu , y pasados unos meses nació Sushila, nuestra primera hija. Más tarde nació Sahanshila, nuestra segunda hija, y luego nació otra niña Sanju, pero no teníamos hijos varones y en nuestra tradición tener hijos varones es muy importante, porque el hijo ha de cuidar de los mayores, dado que las hijas, cuando se casen, se irán de casa. Con el dinero que mi esposo ganaba podíamos vivir y ahorrar un poco, y con estos ahorros en tres años pudimos comprar un taxi de segunda mano. Mis hijas ya se hacían mayores y yo abrí un puesto de té. Así podía atender a mis hijas y servir té a los trabajadores de la zona. Pasados unos años quedé embarazada de Sarmila, otra niña, y aunque mi esposo quería un niño no venían niños. Un día en el puesto de venta de té, conocí a una mujer que me dijo que una amiga suya había quedado embarazada y su esposo la había abandonado por otra mujer, y que estaba muy preocupada por ella, porque había tenido un niño varón pero no podía atenderlo ni criarlo. 
 
Aasali 
 
Entonces yo le dije que me nosotros estábamos buscando un niño, y que si esta amiga suya aceptaba, nosotros nos lo podíamos quedar y entonces ella podría encontrar otro esposo que no sabría que había tenido un hijo. Y así lo hicimos, llegó el niño muy pequeño y le pusimos por nombre Sarmil, y así todos los nombres de nuestros hijos empezaban por la letra S. Nuestra vida seguía bien, sin demasiados problemas hasta que un día mi esposo murió asesinado pero nadie sabía quién le había matado. La familia de mi esposo me acusaron de haberle matado yo para así poder quedarme con las tierras y propiedades que le correspondería a mi esposo. Me acusaron de haberle matado y me metieron en la cárcel hasta que pude pagar la fianza de ( 700 euros ). Para salir me vendí todas las joyas de casada y todo lo que tenía y salí, pero no tenía nada. Luego empezaron muchos problemas legales, porque tenía juicios y yo no podía tener un buen trabajo, porque era viuda y además estaba acusada de haber matado a mi esposo. Los niños eran pequeños y necesitaban comer. Ir a la escuela era impensable. Y en poco tiempo nuestras vidas habían cambiado tanto que parecían la vida de otra familia. 
 
Aasali 
 
Los niños fueron escolarizados y gracias a Namaskar empezamos a recibir comida y cosas para la casa. Sarmila ahora vive en Kumari House, y de nuevo entra la luz en nuestra familia. Me cambié de barrio porque en el que vivíamos antes toda la gente nos señalaba y hablaba mal de nosotros y así llegue al barrio 18, donde está la fundación. A medida que hablamos con Aasali tenemos la sensación de que no toda la verdad está aflorando en esta entrevista. Pensamos que muy posiblemente ocurrieron cosas que ahora no se puedan explicar, pero que el tiempo irá destapando.... Ahora estoy buscando un trabajo más estable que el que tengo actualmente de terminar mantas, porque es un trabajo temporal y no es seguro que haya trabajo durante todo el año. Tengo confianza en que iremos mejorando, y de que en poco tiempo se sabrá toda la verdad y podremos tener una vida normal. No insistimos más y dejamos esta entrevista aquí. 
Muchas gracias.
Nirika y Toni.
 
 
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