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Asmita Basnet - Namaskar Open Center PDF Imprimir E-mail

Asmita

Asmita Basnet y una aguja en un pajar.

Las tutoras del Open Centre Namaskar hacen visitas regularmente a las casas de los niños, para ver si hay alguna necesidad y mejorar su entorno, es decir, para explicar la importancia de la limpieza y de la higiene, especialmente en estas épocas de calor y de las lluvias, que en Asia llamamos el Monzón, porque es en este tiempo cuando más proliferan los pequeños inquilinos y si no se vigilan detalles, como sacar la basura, sanear la habitación y lavar la ropa, los piojillos terminan por aposentarse y hacerse difícilmente controlables. Este mes visitamos la casa de Asmita Basnet. Una niña que hace menos de un año forma parte del Open centre Namaskar.
 
 
Asmita 
 
Hoy os hablamos de Asmita que es muy buena estudiante. Es de las niñas que se presentó para ser admitida en la nueva escuela JP, donde el nivel es más alto que otras escuelas del barrio y pasó perfectamente el examen de admisión y también veremos que detrás de su empeño por estudiar hay un motivo muy importante. Asmita tiene ahora siete años. El nombre de su padre es Tika Bahadur, y el de su madre Radhika Basnet. La familia procede de la zona rural de Dolakha, un pueblo de la provincia de Bagmati Zone, lugar precioso, situado a una altura de 5.685 metros sobre el nivel del mar y también lugar de paso para montañeros, pero donde los cultivos son escasos y la tierra es muy dura de trabajar. El padre de Asmita, viendo que la belleza del entorno no era suficiente para alimentar a su familia vino a Kathmandu como hacen muchas personas de zonas montañosas en Nepal, que llegan tratando de encontrar un trabajo que les permita enviar dinero al pueblo, estabilizarse un poco y hacer de puente para que pueda venir su familia.
 
Asmita 
 
Pero este hombre no sabía leer ni escribir porque nunca había ido a la escuela. El tiempo pasaba y la familia no tenía noticias de cómo estaba el padre de Asmita. Pensaban que quizás habría encontrado a otra esposa en la ciudad, nada raro, porque en zonas rurales donde no hay ni lectricidad no se registran los matrimonios, y los temas legales no están claros y a veces los hombres no dicen nada a la que será nueva esposa y se vuelven a casar. El tiempo siguió pasando y ellas, madre e hija, seguían sin noticias del esposo. La vida era muy dura porque tampoco tenían tierras propias ni les llegaba el dinero esperado para poder vivir. Por suerte todas las mujeres y hermanos vivían en casa de la madre, una de estas casas de barro y piedra que ellos mismos construyen y reparan con sus manos. Y así pasaron cuatro años, casi cinco, sin tener noticias de Tika. Pero cuando Asmita cumplió los seis años Radhika, su madre, decidió que las dos se irían a Kathmandu para intentar saber qué había pasado , y como curre a menudo, llegaron a Kathmandu con muy poco dinero, el suficiente para sobrevivir menos de un mes. La madre es una buena trabajadora y encontró trabajo temporal en el barrio lavando ropa o limpiando casas, y sacando tiempo de donde podía para aprender a leer y a escirbir asistiendo al programa de alfabetización para mujeres. Pensamos que el hecho de perder al esposo por no poder comunicarse, sea el motivo principal del por qué Asmita y su madre le pongan tanta dedicación al estudio y que Asmita, quizás en su interior piensa que su padre se perdió en Kathmandu por no saber leer ni escribir y ellas quieren encontralo. 
 
Asmita 
 
La situación actual es que la madre sigue trabajando en casas de barrio, y como que es muy buena trabajadora las personas la recomiendan. Nos dice, que tiene trabajo porque es fuerte, pero en este tipo de trabajo jornalero si un día ella o su hija estuviesen enfermas no podría trabajar y afrontar los gastos de una enfermedad. Está muy contenta de que Asmita tenga tanto interés en el estudio, y que gracias al Open Centre Namaskar haya podido recuperar los meses perdidos, y además ser admitida en la nueva escuela JP. Ellas dos siguen trabajando duro con la esperanza de que un día encontrarán a su padre, o por lo menos podrán saber qué es lo que le ocurrió. Queremos transmitiros las gracias en nombre de Radhika y de Asmita por todo el apoyo que han encontrado en vosotros para poder rehacer sus vidas. 
 
Asmita 
 
Arriesgaron mucho, iniciaron un camino desde las montañas a una gran ciudad que desconocían completamente, confiando solamente en su fortaleza física y su deseo de encontrar al esposo. Nos gustaría mucho pensar que este hombre sigue viviendo, aunque tal vez viva fundido entre una multitud de gente que está en la misma situación que él en Kathmandu, sin saber leer un letrero, sin saber orientarse en este laberinto caótico de la gran ciudad. Y nos gustaría adivinar cómo será si un día se produce este encuentro. Pueden pasar tantas cosas , ...verdad?...pero mientras, esta búsqueda las motiva mucho y les da fuerzas para irse abriendo camino. Esperamos que Asmita y su madre consigan lo que buscan, por más que encontrar a este hombre en la gran ciudad, sea como buscar una aguja en un pajar. Gracias de nuevo por vuestro apoyo a estas gentes de Nepal. 
Nirika y Toni. 
 
Asmita